Gambas al ajillo

Recetas de gambas al ajillo

Receta de gambas al ajillo al coñac

Las gambas son un producto que podemos comprar en cualquier momento del año y se prestan a formar parte de infinidad de recetas diferentes, lo que hacen que sean un alimento de gran versatilidad.

Además de sus estupendas propiedades nutricionales, hay que decir que su precio no suele subir demasiado, por lo que podemos preparar cualquier plato con gambas en cualquier momento del año.

Receta de gambas al ajillo al coñac

Si las gambas frescas no te convencen, no las encuentras en tu pescadería habitual o piensas que tienen un precio algo caro, siempre podrás optar por otras alternativas un poco más asequibles, como las gambas congeladas. Las congeladas proporcionan la ventaja de que no hay que quitarles la cabeza ni pelarlas, aunque sí habrá que limpiarlas bien.

En este artículo queremos compartir con vosotros una receta tan sencilla como deliciosa, gambas al ajillo con coñac, una elaboración que se puede usar tanto como entrante como primer plato. ¿Por qué coñac y no vino blanco? Aunque el vino blanco es un sabor clásico en esta clase de elaboración, el coñac le dará un sabor muy interesante.

Necesitamos estos ingredientes:

    500 gramos de gambas 6 dientes de ajo. 2 guindillas. 1/2 vaso de coñac. Aceite de oliva virgen extra. Perejil fresco recién picado. Sal (al gusto)

Preparamos el plato:

Como en cualquier elaboración gastronómica, la base de su buen sabor es la elección de los ingredientes. Por esa razón hay que optar por pagar un poco más pero conseguir productos de la máxima calidad.

Si trabajamos con gambas frescas, hay que quitarles la cabeza y las cáscaras, limpiándolas posteriormente bajo el agua fría del grifo, retirándoles la banda negra que tienen en la parte superior y que puede dar una textura y sabor no muy agradable a este plato.

Cuando estén limpias las pondremos en un plato con uno o dos pliegos de papel absorbente para eliminar el exceso de agua. Pelaremos los ajos y los laminaremos no demasiado gruesas. Si queremos un sabor ciertamente picante, podemos laminar también las guindillas, de lo contrario podemos ponerla enteras o sustituirlas por pimentón picante.

Echaremos una buena cantidad de aceite de oliva virgen extra en una sartén y en ella doraremos el ajo y las guindillas, prestando especial atención a que no se quemen para no arruinar el sabor de esta elaboración. Por eso es recomendable no solo moverlo todo sino hacerlo a fuego lento.

En el momento en el que el ajo comience a tener su característico color dorado, incorporaremos las gambas que tenemos reservadas desde el principio y las saltearemos durante unos cuantos minutos más o menos, lo justo para que se doren bien. Es muy importante evitar hacerlas demasiado porque se quedarían secas y el sabor de este plato no sería el mismo.

El último paso es incorporar el vaso de coñac, añadiéndolo en la sartén cuando las gambas ya estén doradas en el aceite con el ajo y las guindillas. En este caso podemos hacer dos cosas, o seguir cociendo y esperar a que el alcohol se vaya evaporando o directamente prender fuego y flambearlas, procurando removerlo todo bien para que todos los sabores se entremezclen entre sí correctamente.

Para finalizar, cuando se haya consumido todo el alcohol o se hayan apagado las llamas del coñac, las gambas ya estarán listas para servir, procurando que siempre sea cuando estén calientes. Se pueden servir en cazuelas de barro individuales, agregándoles perejil fresco picado.

No olvides acompañarlo todo de una buena copa de vino blanco y de pan, porque seguro que no podrás resistir la tentación en mojar.