Gambas al ajillo

Recetas de gambas al ajillo

Gambas al ajillo con vino blanco

En mi opinión, no hay mejor manera de disfrutar de las gambas frescas, que esta preparación. Mucho ajo y aceite de oliva, con un toque de vino, perejil y pimienta Cayena para darle un toque picante.

Es increíble lo fácil y rápido que es, y de todas las formas que he cocinado las gambas, esta es la mejor, sin duda. El aroma que se respira en la cocina al cocinar esta receta, hará que se te haga la boca agua.

Gambas al ajillo con vino blanco

Cuando vayas de compras, elige las gambas más frescas que puedas encontrar. Deben tener un brillo anaranjado luminoso sin manchas negras en la cabeza o la cola, y oler frescas como el mar, sin rastro de amoníaco.

Si no puedes encontrar las gambas frescas, puedes utilizarlas congeladas, su calidad ha mejorado mucho en los últimos años debido al hecho de que ahora se congelan una hora o dos después de que han sido capturadas.

No importa cómo compres tus gambas frescas o congeladas, una vez que las hayas pelado, tendrás que desvenarlas. Esto significa quitar el hilo negro (tracto digestivo) que recorre la cola.

Ingredientes para 4 personas

  • 60 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cucharadas de ajo picado
  • 1 chalota picada
  • 65 gr de harina
  • 2 cucharadas de jugo de limón recién exprimido
  • 50 gr de mantequilla
  • 1 kilo de gambas peladas
  • 1 cucharadita de ajo
  • 120 ml de vino blanco
  • 1/2 cucharadita de pimienta Cayena
  • Sal y pimienta negra, al gusto
  • Unas hojas de perejil picado

Preparación paso a paso

Paso 1. Limpia bien las gambas y retira las venas que las recubren. Enharina las gambas eliminando el exceso.

Paso 2. Calienta el aceite de oliva en una cazuela o sartén a fuego medio-alto. Agrega las gambas y cocínalas durante 1 minuto. Añade la chalota, el ajo picado y la pimienta Cayena, y sofríelo un minuto más.

Paso 3. Vierte el vino y el zumo de limón. Mueve las gambas de un lado a otro asegurándote de que estén todas bien cocinadas. Las gambas se volverán de color opaco cuando estén completamente cocinadas. Deja que el vino se reduzca antes de retirar la cazuela del fuego.

Paso 4. Añade la mantequilla, y sazónalo con sal y pimienta a tu gusto. Mézclalo bien para cubrir todas las gambas, sirve las gambas espolvoreadas con perejil y acompañadas de unas rebanadas de pan para mojar. ¡Y a disfrutar del plato!

NOTAS

El secreto para hacer esta receta es asegurarte de que la sartén esté bien caliente cuando pongas las gambas por primera vez, la idea es dorarlas muy rápido para sellar la superficie y que no se pongan blandas, sino crujientes y firmes.

Si compras las gambas enteras, guarda las cabezas y caparazones o congélalos. Puedes usarlos más tarde para hacer un caldo de mariscos increíblemente sabroso.